Spanish - Term 1, 2021

El sur que soy yo

Por Queralt Scott

Hace unos cuantos años que, junto a un grupo de amigos, mostramos y compartimos las diferentes opciones y encantos de la cultura Hispana aquí en “La ciudad del río”. Whanganui es una ciudad especialmente artística abierta a otras culturas y sensibilidades, que muestra mucho interés por todo lo de origen Latino.

Así, cuando nuestro querido Leonel Alvarado nos anunció la llegada en febrero de 2017, del talentoso músico panameño Rómulo Castro a Nueva Zelanda, vimos claramente la oportunidad y el privilegio de organizar unos talleres, al a vez que un recital de su premiada música para nuestra fiel audiencia.

También tengo la suerte de enseñar español como lengua extranjera aquí en Whanganui, y en aquel momento estaba como docente en Whanganui High School. Vimos claramente la posibilidad de difundir música, lengua y cultura a los estudiantes, y ofrecerles una enriquecedora experiencia a muchos niveles, y no sólo a los alumnos de español, sino también a los de música.

Fue muy especial tener a Rómulo Castro en el colegio en su primera visita, y todas las actividades organizadas fueron, sin ninguna duda, un éxito para todos. Castro y Alvarado estaban trabajando en una canción que combinaba las culturas Hispana y Maorí y nos ofrecieron la posibilidad de participar en la aventura.

El proyecto empezó aquí en Whanganui, donde los autores y los diferentes departamentos del colegio trabajaron en una hermosa canción que no sólo entrelaza dos lenguas y dos culturas, sino que también quiere mostrar al mundo el viaje y la experiencia de Castro y, a la vez, de muchos otros. En mi opinión se “confunden continentes” como dice la canción… la fuerza y la ternura de la canción me hacen emocionar cada vez que la oigo.

El resultado final es lo tuvimos unas semanas más tarde cuando acabaron la edición en Panamá. “El sur que soy yo” se puede ver en línea y este es el enlace:

Me gustaría dar las gracias a Rómulo y a Leonel por confiar en Beverly Stuart, en Marilyn Wilkie y en mí. A los departamentos de Lenguas extranjeras, Música y Maorí de Whanganui High School, a la vez que a todos los estudiantes participantes. También al grupo Turia y a toda la gente involucrada desde Panamá en este proyecto tan único y especial.

Nota Queralt nos habló de su proyecto en el fin de semana de inmersión en Rotoua el curso pasado y nos emocionó enormemente a todos con los detalles del proyecto y el video. Si alguien está interesado en saber más de esta aventura, el email de Queralt es queralt.scott@gmail.com
 


 

¿Se puede enseñar español a partir de una unidad didáctica neozelandesa sobre la España rural de hace 40 años?

Por Antonio Javier González-Rueda

"Lo que el olvido destruye, a veces la memoria lo va reconstruyendo y acrecentando con noticias aportadas por la imaginación y la nostalgia, de modo que entonces se da la paradoja de que, cuanto mayor es el olvido, más rico y detallado es también el recuerdo"
Lluvia Fina. LUIS LANDERO

“El Pueblo es the Village en español. El anonimato de este título sugiere que El Pueblo* puede, en cierto modo, simbolizar a España. Es ejemplo de los muchos pequeños pueblos agrícolas, remotos y pobres, que cubren el territorio español. Pero este pueblo no es anónimo. Está situado en las altas montañas de Andalucía … a solo 120 kilómetros del sur de la costa y del Estrecho de Gibraltar. Un poco más lejos, a 140 kilómetros al suroeste, está la capital. Pero las carreteras, dentro y fuera del municipio, son pobres y el Pueblo permanece aislado".
(Traducido por Antonio J. González Rueda del inglés. Párrafo de la Guía Didáctica El Pueblo (1986). Pág. 6)

En 1981, dos directores australianos** —John Tristram y James Wilson— rodaron en una localidad montañosa del sur de España un documental de 23 minutos sobre la vida rural de esta comunidad. En 1983 lo estrenaron en Sídney con el título original de El Pueblo y fue uno de los recursos didácticos disponibles para los profesores neozelandeses de aquella década de los 80 y 90. El párrafo que encabeza este “post” pertenece a la guía didáctica, EL PUEBLO. A Spanish Village, que fue elaborada por una pedagoga, un maestro de primaria y un maestro de secundaria neozelandeses. Se basaron en las notas que elaboró John Tristram a partir de sus cuadernos de trabajo y de sus recuerdos. Las fotografías que acompañan a la guía didáctica también fueron realizadas por John y, al parecer, contaron con la ayuda de Rafael Ferrándiz y su esposa Donna Clarke para algunas traducciones y para el contexto. 

El documental y la guía didáctica fueron diseñados para dos niveles educativos: para el primer nivel (ocho a diez años), la unidad didáctica estaba orientada a mostrar la «diversidad cultural» y para el segundo (once a doce años), la idea era que los chicos interactuaran con gente que «está alejada en el tiempo y en el espacio». El documental El Pueblo se realizó por un conglomerado de razones, pero la principal es ésta: mostrar la diferencia cultural de lugares alejados de la realidad neozelandesa y reforzar el multiculturalismo. Lo más paradójico es que los actores, extras y figurantes del pueblo, Villaluenga del Rosario, nunca supieron que fueron escrutados por otros en la antípoda […] En el Pueblo, aquello solo era una película de australianos, en la antípoda sería un documental educativo y en el resto de mundo un documental cultural que fue visto en la mayoría de los canales de Oceanía, Europa y América.

Nueva Zelanda, desde que descubrí el documental y su guía didáctica, es un territorio casi mítico para mí. Cuando, por primera vez abrí la caja mágica*** y pude manejar la guía didáctica de El Pueblo, no sé por qué mecanismo mental, empecé a jugar con la idea de la antípoda. 

Probablemente porque en la infancia me habían enseñado que la antípoda de Andalucía era Australia. Busqué un programa que te localiza cuál es la antípoda de cualquier punto e introduje la latitud y longitud del Pueblo: 36º 41´ 45´´ latitud norte y 5º 23´ 17´´ longitud oeste. El resultado fue, de nuevo, sorprendente: la antípoda del Pueblo es un pequeño municipio costero de Nueva Zelanda denominado Hobsonville.

Desde el punto de vista del espectador, la película nos interpela, nos sitúa frente a los principales elementos y agentes de la vida del pueblo: los niños (jugando a los toros y a otros juegos), el ayuntamiento como motor de la vida política y social, la escuela, las
elecciones, la religiosidad popular a través de la procesión de la virgen, la vida en el campo, la venta de ganado, la barbería, la inauguración del parque infantil, el taller de marroquinería, las fiestas a través de una becerrada, el cementerio o la forma de divertirse de los jóvenes. 

En 2020 publiqué el ensayo EL PUEBLO Y YO que, con espíritu de novela de misterio, va desvelando los espacios ocultos de aquella aventura transoceánica y el contraste entre aquella foto de la España rural de 1981 y la foto de salida de 2019.

En la doble página central de la guía didáctica aparecía un mapa para contextualizar el documental. Podemos jugar a imaginar la imagen de doble espejo del director de la escuela española explicando en la película la región de Andalucía, mientras el maestro neozelandés refuerza con la letanía: «Al norte Francia; al Sur Marruecos; al oeste Portugal; al este el mar Mediterráneo; en el centro, la capital de España, Madrid; al sur el Pueblo, con Marruecos en el horizonte».

Toda una lección de geografía y de pedagogía bien entendida.

Para ver el documental EL PUEBLO (1983) puedes acceder a: 

Para conocer más sobre el documental y la investigación puedes ver TOPOFILIA (2020), el “making off” de la investigación del libro EL PUEBLO Y YO: 

Para ver un reportaje de la televisión nacional española sobre la investigación, puedes ir a:
 

 

By Antonio Javier González-Rueda, PhD in Arts and Humanities from the University of Cádiz and author of El Pueblo y yo (El Pueblo and I. A personal and visual essay about the 1981 rural Spain as seen from the antipode).

(antonio.gonzalez@uca.es / https://orcid.org/0000-0003-0838-8815)

 

* El Pueblo se rodó en Villaluenga del Rosario en 1981, uno de los pueblos más hermosos y blancos de España. Villaluenga está situada en la provincia de Cádiz dentro de la comunidad autónoma (región) española de Andalucía.

** John Tristram era neozelandés y James Wilson nació en Escocia.

*** Así llamé, “caja mágica”, a la caja que la productora del documental El Pueblo me remitió con el archivo del rodaje y de la postproducción.
 


Life as a Spanish Language Assistant in New Zealand 

Stephanie Mortimore, Acting Programme Manager for FLS - Centre for Languages interviews Pilar Molina Sánchez about her experience as a Spanish Language Assistant, almost six years ago, and discovers how this has influenced her life since.

1. What was your first experience of NZ like as a Language Assistant?

Arriving in Auckland, after two days of travelling from the other side of the world (and from a completely different season!), everything seemed quite overwhelming. There were a few moments where I definitely questioned my choices to come so far. Those feelings quickly subsided as I began to get into a “normal” life here. Once I had got myself a routine of work and got to know what life in Auckland was really like, things definitely became much more enjoyable.

The other Spanish assistants and I quickly formed very close friendships and we all became a family, in a way. We all still maintain a close relationship and have caught up with one another back in Spain. We enjoyed exploring our new city together and I really have fond memories of the time I spent with them. One thing that was very special about my first time in New Zealand was the trips that I went on. I literally travelled from Cape Reinga to Bluff and so many more places in between. I was also able to make the most of my time in this part of the world and visited the Outback in Australia and had a holiday in Fiji, which was like a paradise for me.


2. Where did you work/live?

At first, I was hosted by the main school where I worked. Then, I lived on the North Shore in Auckland and found a flat with three Chinese people. It was so great to share different aspects of our own cultures with each other, all the while learning about Kiwi culture. I even tried to learn a bit of Chinese and taught them some Spanish too. I worked at two different schools on the North Shore (Rangitoto College and Northcross Intermediate) and Massey High School in West Auckland. I worked four days a week so I was able to have a nice long weekend every week! Getting from home to three different schools on public transport was difficult, so in the end I bought myself a car. The fact of having my own car made everything much easier and quicker as it cut down my commute significantly. I could also see my friends and travel around much more freely.


3. What have you been doing since you left NZ?

When I left New Zealand in December 2015, I first went back to Spain and spent Christmas and New Year’s with my family. Shortly after that, I left for the USA and spent a semester in Oklahoma volunteering as a carer for a student with special needs. There, I was also able to work on my Master’s thesis on second language acquisition among deaf and hard of hearing students, which I ended up completing later that year. When I returned to Spain, I went back to work as an ESOL teacher at the same language school I had taught before coming to New Zealand. I stayed there for almost two years before spending a year in the UK. I lived in Yorkshire and taught Modern Foreign Languages at a high school near Leeds. After my year in England, I went back to Spain to be close to my family and taught at a primary school in Andalusia for a year.


4. Why did you decide to return?

Unfortunately, in 2020, things were not going well in Spain (or sadly anywhere in the world, really). The country and economy were suffering very badly from COVID. The situation was only getting worse, so my partner, who is a Kiwi, and I made the decision to move back to New Zealand. Once we made that decision, I started with the processes of applying to get my Spanish qualifications assessed by NZQA and getting registered with the Teaching Council. When everything was finally sorted, I applied for my visa, and now here I am! Even though it was a really hard decision to make, leaving my friends and family in one of the worst countries affected by the pandemic, I’m very happy to have found a bit of stability with my new life in New Zealand.


5. Describe your new job

I’m going to be working as a teacher in a Special School on the North Shore. The age range of the students is from 5-21 and I’ll specifically be working with a group of teenagers in what is called the transition centre. The students there have finished their high-schooling and the staff work with them to help them prepare for life after school. For example, allowing the students to gain some work experience, doing different outdoor activities as well as continuing to practice literacy and numeracy skills. Students have individualised plans. Staff adapt the learning environment based on the plan that is set out for the students. This gives them better access to the local community and enables them to develop their life and vocational skills.


6. Anything else you would like people to know?

In Spain, getting the opportunity to be a language assistant is very difficult as so many people want to do it. I applied three years in a row before I finally got the phone call saying that I had been successful. In fact, when they called me, I was offered either New Zealand or Ireland. I chose Ireland at first because it was close to Spain and I had already been before, so I knew what I would have been going to. I instantly regretted my choice. The next day, I was able to change my destination to New Zealand, and it was by far one of the best decisions I have ever made. In any case, being a language assistant has afforded me so many opportunities. I would recommend to anybody learning a foreign language that if they have the chance to do something like this, then do it.

Written by Pilar Molina Sánchez

  
Photos (Left and Right): Pilar Molina Sánchez