Spanish - Term 2, 2020

Las auxiliares de conversación de español en Nueva Zelanda

Unos de los trabajos más interesantes que se puede tener, si te gustan los idiomas es ser de auxiliar de conversación (language assistant), no importa a qué edad ni en qué momento de la vida; y como en botica, hay todo tipo de días y experiencias, experiencias llenas de aventura y sorpresas inesperadas, como lo han podido comprobar Beatriz, Carmen, Laura, Olaia y Verónica. Ellas son las cinco auxiliares de conversación españolas que, cuando escogieron Nueva Zelanda como destino, no creo que, ni remotamente en sueños, imaginaban que iban a estar varias semanas confinadas en sus nuevas casas (llegaron a principios de febrero). 

A través de varias preguntas, podremos ver cómo está siendo su día a día durante los niveles de emergencia y si ha cambiado su perspectiva desde el momento que pusieron el píe en el país.  
 

1.    ¿Qué te motivo para venir a Nueva Zelanda? ¿Cómo imaginabas que iba a ser tu experiencia este curso escolar? 

Beatriz Blanco Regalado: 

Nueva Zelanda siempre fue un país que me llamaba muchísimo la atención y que quería conocer en algún momento, por lo que cuando me enteré de que el programa de Language Assistant ofertaba la posibilidad de trabajar aquí no me lo pensé dos veces.  

Veía este año como una gran oportunidad para mejorar como profesora, especialmente porque nunca antes había dado clases de español, así como para conocer el sistema educativo del país – que es muy diferente al de España – y, sobre todo, como una oportunidad para conocer gente nueva, jugar al fútbol en otro país y viajar por un país tan llamativo como Nueva Zelanda.

Verónica Jimenez Alburquerque:

Su diversidad cultural, sus paisajes, el contraste que hay entre las dos islas principales, su exótica flora y fauna. Siempre me ha llamado mucho la atención la cultura maorí, de modo que lo vi como una oportunidad única para conocer mejor esa cultura y aprender su idioma. Asimismo, me apetecía explorar esta parte del planeta, ya que una ocasión así no se presenta todos los días. 

Pensaba que iba a poder asistir a los centros donde trabajo todo el año, que podría salir a tomar algo cada vez que me apeteciera, asistir a eventos culturales, y, sobre todo, que podría viajar los fines de semana y en vacaciones. Sin embargo, de tres meses que llevo en las Antípodas, más de la mitad del tiempo ha sido en confinamiento.
 

2.    ¿Cómo imaginabas que iba a ser tu experiencia este cuso escolar? ¿Han cambiado estás expectativas ahora que estamos en una situación que no nos podíamos imaginar?

Carmen Macías Gil: 

Imaginaba mi experiencia como el año de libertad para “aprender de la vida” que no había podido tener entre el fin de bachillerato y el comienzo de la universidad. Sabía que disfrutaría y que conseguiría aclararme en algunos aspectos como si quiero o no dedicarme en el futuro a la enseñanza. 

Las expectativas siguen siendo las mismas, aunque entiendo que no será posible viajar tanto y descubrir Nueva Zelanda como quería. Da un poco de pena ver estos meses de encierro como un desaprovechamiento de la experiencia… ¡Ojalá pudiese volver en el 2021!

Laura Gozago Lázaro:

Realmente en esta situación que estamos viviendo no podría decir que han cambiado mucho mis expectativas, han dado un pequeño giro ya que estoy conociendo una forma diferente de gestionar la enseñanza y el aprendizaje y adaptarnos a las adversidades inesperadas que nos vienen de la mejor manera posible. Además, sigo creando materiales y tratando de encontrar soluciones para ayudar lo máximo posible tanto a las profesoras como a las alumnas de los colegios. Creo que esto va a suponer igualmente un aprendizaje para mí, aunque claramente habría sido mejor no tener que pasar por esto y mantener la rutina previa.

Olaia Perez Imirizaldu:

Me imaginaba un comienzo duro, excursiones casi cada fin de semana y viajes largos durante las vacaciones escolares. En Semana Santa iban a venir mis padres de vacaciones y no ha podido ser. Ni creo que se dé la oportunidad de que me visiten este curso en este país. 

Lo que nadie se esperaba cuando participamos en la convocatoria fue el tener que dar clases online. Este sí que ha sido un cambio respecto a las expectativas docentes. Asimismo, me imaginaba que leería muchísimos libros aprovechando la biblioteca pública y que conseguiría hacer amistad con gente de la ciudad. Si a mi timidez se le añade la distanciación social, el tema de entablar amistad con gente local va a resultar todo un reto. Tenía en mente hacerme voluntaria en algún grupo medioambiental y a un club de lectura, pero estos planes ahora mismo están pausados, mientras que la cuenta atrás de la duración de nuestro contrato y visado no se pausa.
 

3.    ¿Cuál es tu rutina diaria ahora que estamos en confinamiento (lockdown), que se trabaja online? ¿Qué haces los fines de semana o después del trabajo?

Beatriz Blanco Regalado: 

A mí me gusta madrugar, así que suelo levantarme sobre las 6.30am para desayunar tranquilamente.  Luego tengo clases a lo largo de la mañana y dependiendo del colegio me encargo de buscar recursos para las clases o mantengo conversaciones con grupos de tres o cuatro estudiantes para que practiquen su español. Por la tarde normalmente hago cosas para el trabajo, estudio un poco de Te Reo Māori y luego hago algo de deporte, ya sea alguna rutina de internet o salir a correr por el barrio, y cuando vuelvo a casa ceno y veo una serie con mi compañero de piso – ¡ya nos acabamos Picky Blinders y estamos viendo The Umbrella Academy de nuevo!

Los fines de semana mantengo casi la misma rutina que durante la semana, pero sin dar clases a los chicos. ... Los domingos suelo ir a dar un paseo con mi compañero hasta la playa ya que nos queda bastante cerca y se agradece un montón.

Carmen Macías Gil: 

Ya que tengo la oportunidad de trabajar a mi ritmo, siempre que cumpla con mis deberes, estoy aprovechando para despertarme sin alarma, lo cual es un lujo. Por la mañana, si hace buen día, salgo a dar un paseo y cuando vuelvo me pongo a trabajar.

Cuando no trabajo me gusta ver películas y echar partidas de ping-pong con mis compañeros de piso; ya nos estamos planteando participar en los próximos Juegos Olímpicos. También he aprovechado para hacer un curso en línea sobre docencia en ELE.

Laura Gozago Lázaro:

Una vez que se ha terminado el horario de trabajo aprovecho para cocinar y hacer un poco de ejercicio para así despejar la mente. 

También me gusta aprovechar el tiempo libre que me queda por las tardes o los fines de semana para leer y hacer cursos para mejorar y aprender sobre diferentes ámbitos. Además no puede faltar el momento de cuadrar horarios para poder hablar por llamada o videollamada con la familia y amigos de España, es una buena forma de mantener el ánimo.

Olaia Perez Imirizaldu:

He de admitir que la transición a dar clases online no estuvo no exenta de problemas técnicos. El lado positivo es que no tengo que madrugar ni llegar sudada a clase de subir la cuesta al cole en bici. Mientras trabajo, mi rutina es parecida a la de antes del lockdown, con la excepción que en las horas libres entre clase y clase es más fácil y cómodo desconectar y descansar en el sofá o picotear. Para equilibrar el pequeño rato de ejercicio que hacía al desplazarme en bici a mi cole principal, mi pareja y yo hacemos una media hora de ejercicio a la vez, aunque cada uno lo suyo. Y en vez de quedar con las amigas, ir a descubrir sitios nuevos en la ciudad o ir al cine, veo más pelis y series en el sofá (con palomitas) y sobre todo leo y escucho muchos más audiolibros y ebooks que antes. Cuando hacía sol de hecho salía al sitio con hierba de delante de mi casa a leer una o dos horitas, cosa que antes del lockdown no hacía.

Verónica Jimenez Alburquerque:

Trabajo por las mañanas preparando material o teniendo clases de conversación online. .. Después del trabajo y los fines de semana o después del trabajo, salgo a andar, estudio maorí, toco el ukelele, leo libros, veo películas, hago videollamadas con mi familia y amigos, y, a veces, juego a juegos de mesa con mis compañeros de casa.
 

4.    Si volviésemos a estar en una situación parecida o similar a la de ahora, ¿qué sugerencias le harías a futuros language assistants?

Beatriz Blanco Regalado: 

Todo esto pasó tan rápido que no hubo mucho tiempo para reaccionar, pero algo que me parece clave es vivir en un sitio en el que estés cómodo y en el que te lleves bien con tus compañeros porque vais a pasar muchísimo tiempo juntos. Además, buscar algo que hacer para pasar los ratos libres y hacer ejercicios está siendo muy importante.

Carmen Macías Gil: 

Creo que la paciencia lo es todo, y ayuda tener en cuenta que estamos en una situación difícil de controlar. Sugeriría salir a pasear siempre que sea posible y con prudencia. La cuarentena al final convierte tu vida en una película con el mismo escenario, los mismos personajes y el mismo guion todos los días, así que salir de vez en cuando puede ser bastante liberador para cuerpo y mente. Pensar que la cuarentena es para mantenernos sanas y salvas mientras el virus va desapareciendo también es alentador… aparcar el miedo, perder la vergüenza, relativizar los problemas y, sobre todo, sonreír mucho.

Laura Gozago Lázaro:

En una situación como esta o parecida en el que todo es incertidumbre, es complicado pero les recomendaría que mantuvieran la calma y trataran de mantenerse ocupados con cosas que les guste hacer y para las que de normal no encuentren tiempo. Tratar de hacer cualquier tipo de ejercicio físico que les motive. También intentar mantener una mentalidad positiva dentro de lo que nos permite la situación. Al fin y al cabo hay que ser conscientes de que esto es temporal y como de todas las situaciones complicadas esperamos salir más reforzados y con algún nuevo aprendizaje para aplicar en nuestro futuro.

Olaia Perez Imirizaldu:

Les aconsejaría lo mismo que se nos aconsejó a nosotras en los días de orientación: go with the flow. Este es otro reto más de los que te vas a encontrar como auxiliar de conversación. Vas a tener que tener más paciencia, porque no es lo mismo que dar clase cara a cara, pero no es nada con lo que no puedas. Si has llegado hasta aquí, es que estás preparada; y algo que has aprendido es que hay que adaptarse a cualquier situación y ser camaleónica. You’ve got this. Lo importante es que las/os alumnas/os practiquen contigo y les ayudes a mejorar, eso vas a poder hacerlo también a través de una videollamada. Y para cuando te toque, las/os alumnas/os ya habrán tenido esta experiencia y no les pillará, como al resto de centros escolares, tan desprevenidas/os. Te será más fácil.

Verónica Jimenez Alburquerque:

Estar ocupados todo el día para tener poco tiempo para pensar, que socializaran con sus compañeros de casa, ya que es importante no aislarse en una habitación y que hablaran de sus sentimientos con alguien, pues desahogarse es esencial en una situación así. Tendrán altibajos, pasarán por distintas fases de la cuarentena, pero es normal. Hay que intentar ser fuertes, pensar siempre en positivo y seguir adelante, puesto que esto es algo temporal.

Para los que tengan un poco de miedo o dudas bien porque sea su primera vez viajando solos o bien porque sea su primera vez yendo a la otra punta del mundo, les digo que no se lo piensen dos veces y vengan. No se van a arrepentir. Una experiencia así hay que vivirla al menos una vez en la vida. 

Creo que la mejor manera de cerrar esta breve entrevista es transmitiendo las palabras de agradecimiento que tanto ellas como yo tenemos para los profesores, estudiantes y escuelas donde trabajan y para todas las personas en FLS y en los Ministerios de Educación de ambos países que han hecho y hacen posible que los auxiliares estén en Nueva Zelanda y  que el programa sea uno de los mejores apoyos que se puede tener en la enseñanza y aprendizaje de idiomas. 

Laura foto4 - term 2 2020 newsletter - spanish section.jpg  Olaia foto2 - Term 2 newsletter - Spanish section 2020.jpg  Veronica - Foto1- Term 2 newsletter 2020.jpg
Las fotos (de izquierda a derecha): Laura, Olaia y Verónica

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Las fotos (de izquierda a derecha): Carmen y Beatriz